31/3/20

12 cameranos que dejaron huella (10 de 12): Juan Gómez García (1829-1897) y José Agustín Gómez García (1835-1917)


Por Fernando Alonso González
 
En 1846 había llegado Juan Gómez García para emplearse en un negocio textil que estaba en la calle Nueva, en el número 6. Poco después, hacia 1858, se vino a Málaga desde La Rioja su hermano José Agustín Gómez García. Aunque los hermanos Gómez García habían sido bautizados en Villanueva de Cameros (a pocos kilómetros de Laguna) y así consta en su partida de bautismo, ellos siempre se reconocieron naturales de Laguna de Cameros, tal y como lo declaraban en los padrones municipales. Su padre, Agustín Gómez Goyoaga, era el médico del pueblo, según testimonio manuscrito que conserva alguno de sus descendientes.

Los hermanos Juan y José Agustín se asociaron con su primo Pedro Alonso García, como vimos en el anterior apartado, para crear una sociedad en 1860: Gómez y Alonso. En ella los tres primos invertirían los ahorros de estos quince años, que tanto esfuerzo y trabajo les habría costado conseguir. Cumplían el sueño de todo comerciante emprendedor: establecerse por su cuenta. Los tres primos fueron ocupando muy pronto puestos destacados en la sociedad malagueña. Así, Juan Gómez García fue en 1862 el primer presidente que tuvo el Círculo Mercantil, que él mismo contribuyó a fundar. Y Pedro Alonso llegó a ser alcalde de Málaga años más tarde.

Gómez y Alonso fue prosperando, como lo demuestra el donativo de 2.000 reales, cifra elevada para la época, que hizo en 1868 Gómez, Alonso y Compañía para la “suscripción promovida por el comercio y algunos particulares de esta capital con objeto de subvenir al alivio de la miseria que agobia a la clase proletaria”, según apareció publicado en el diario El Avisador Malagueño, el 21 de marzo de 1868.

Como habíamos señalado más arriba, la sociedad Gómez y Alonso se disolvió en 1870. Los hermanos Juan y José Agustín Gómez García se quedaron con la tienda de la calle Nueva esquina con Especería, que pasó a denominarse Gómez Hermanos. Tuvieron un gran crecimiento en el último tercio del siglo XIX y así lo refleja el aumento continuo del número de empleados: en 1860 eran solo 4; en 1872, 30; en 1883, 42; en 1885, 61 y en 1916, 70. La mayoría no pasaban de los 30 años. Estaban empadronados junto a sus jefes y vivían en los pisos altos del mismo edificio donde trabajaban, costumbre que se mantuvo en este negocio, al menos, hasta los años 30 del siglo XX. La tienda de Gómez Hermanos se hizo muy popular entre la burguesía malagueña. Así, Manuel Blasco nos cuenta que en verano, después de tomar el fresco en la Alameda,

las señoras a las once de la noche emprendían el regreso a casa y, para descansar en el camino, entraban en la tienda de Gómez o de Massó a pedir muestras, pues entonces los dependientes eran internos y a esas horas arreglaban la tienda. Las señoras se sentaban en sillas de rejilla que había por fuera de los mostradores y descansaban del paseo. Eso duró hasta la huelga de dependientes de 19178.

Según una costumbre que he ido observando en muchos cameranos, estos o no se casaban, como fue el caso de Pedro Alonso García, o contraían matrimonio a una edad que podemos considerar tardía y con esposas muy jóvenes. Así Juan Gómez García se casó en 1867, cuando tenía 38 años, con Trinidad Supervielle Baratau, que solo tenía 16; su hermano José Agustín lo hizo en 1876 con 41 años y su esposa, Concepción Aguirre Mercado, había cumplido solo 21 años; Juan Alonso Cossío, sobrino de Pedro Alonso García, matrimonió en 1892 con 37 años y su mujer, Trinidad Jiménez Jiménez, tenía solo 17. Sin duda estos cameranos dedicaban a sus negocios todas sus energías y solo pasaban por la sacristía cuando estos ya estaban suficientemente consolidados.

Juan Gómez García solo tuvo una hija, Trinidad Gómez Supervielle (1868-1952) que se casó con Salvador Álvarez Net, entroncando así con otra familia de gran tradición en el comercio textil malagueño, los Álvarez Fonseca. Francisco Bejarano dice de Juan Gómez García que fue un “comerciante innovador en el ramo de tejidos, que supo romper con prácticas antiguas y rutinarias”.9 Juan Gómez García falleció el 19 de enero de 1897, víctima “de una traidora enfermedad”, según el diario La Unión Mercantil (20/1/1897, página 4). En el mismo diario se señalaba también que “era poseedor de un importante capital” y que su negocio es “uno de los primeros de España en su clase”. Finalmente se afirmaba que Juan Gómez García gozaba de “extensas relaciones y grandes y merecidas simpatías, por su laboriosidad y noble carácter”. Esto último debió de ser bien cierto, porque el Ayuntamiento de Málaga cambió el nombre de la calle Especería por el de Don Juan Gómez, denominación que se mantuvo hasta la Guerra Civil. Los herederos de Juan vendieron su parte del negocio a su hermano José Agustín, que se convirtió de esta forma en el único propietario de Gómez Hermanos, aunque el edificio de la calle nueva pasó a ser propiedad de la hija de Juan, Trinidad Gómez Supervielle.

Del 1 de junio de 1916 es una famosa foto del personal de la Casa Gómez Hermanos, en la que aparece un José Agustín Gómez García que ya tenía los 81 años cumplidos, rodeado de los 70 empleados de su comercio, todos varones, impecablemente vestidos, bastantes jóvenes, muchos con bigote a la moda, que posan para la posteridad mirando fijamente a la cámara. La foto está hecha en el callejón Fernando de Lesseps, donde tenía puerta el negocio. Junto a José Agustín aparecen tres de sus hijos: a la derecha, José Gómez Mercado y a la izquierda Juan y Francisco Gómez Mercado. De la niña de la primera fila nada sabemos. Su nombre se lo ha tragado el sumidero de la Historia.

José Agustín Gómez García falleció el 28 de noviembre de 1917, a los 82 años de edad, tras larga enfermedad. Había tenido siete hijos, los Gómez Mercado, que junto a sus descendientes, los Gómez Raggio, formaron una conocida y prestigiosa saga de comerciantes malagueños con importantes almacenes en la calle Larios, cuya existencia se prolongó hasta 1981, cuando cerraron definitivamente.

Notas


8- BLASCO, Manuel: La Málaga de comienzos de siglo, Instituto de Cultura de la Diputación de Málaga, 1973, página 50.

9- BEJARANO ROBLES, Francisco: Las calles de Málaga. De su historia y ambiente, dos tomos, Editorial Arguval, Málaga, 1985, página 50.